El Ayuntamiento de Gijón comenzará a finales de octubre los trabajos de prospección geológica en el paseo del Muro de San Lorenzo, dentro del estudio de viabilidad del proyecto de soterramiento del tráfico en esa zona. El objetivo es conocer con precisión la composición y resistencia del terreno antes de decidir si es posible construir un túnel subterráneo que permita liberar la superficie del paseo para un uso más peatonal y verde.
Los sondeos se realizarán a lo largo del tramo comprendido entre la avenida de Castilla y la calle Eladio Carreño, y se extenderán también hacia el puente del Piles y el martillo de Capua, abarcando unos 500 metros lineales. En total se harán 20 sondeos principales, cada uno de unos 25 metros de profundidad, y otros 17 ensayos con penetrómetro dinámico, más superficiales. Cada perforación durará entre tres y cuatro días.

En el terreno se usarán dos tipos de pruebas:
- Sondeos principales (puntos rojos): se perforará el terreno con maquinaria para obtener muestras de tierra y roca a distintas profundidades. Es un método más lento y preciso, que permitirá saber exactamente qué capas hay bajo el paseo y si son seguras para construir un túnel.
- Ensayos con penetrómetro dinámico (puntos verdes): se golpea una punta metálica que se clava en el suelo midiendo la resistencia. Es una prueba más rápida, sin extracción de material, que sirve para comprobar la dureza del terreno y comparar resultados entre distintos puntos.
Ambos métodos se combinan para obtener una imagen completa del subsuelo: los sondeos aportan los datos detallados, y los penetrómetros confirman la homogeneidad y la firmeza del terreno a menor profundidad.
A partir de estos estudios, el Ayuntamiento definirá el trazado, la profundidad y el alcance exacto de la posible carretera subterránea y del aparcamiento asociado, así como su coste y el impacto sobre el entorno urbano.

